I.- Nunca Europa ha estado tan en riesgo en los últimos ochenta años como en la actualidad. La respuesta a esa amenaza es la Unión Europea: el proceso de integración de mayor éxito social, económico y de paz que se conoce. Un proyecto que trasciende la mera suma de los Estados que la componen, pero que hoy necesita un mayor compromiso ciudadano. Es el momento de salir a la calle y defender con coraje a Europa y su modelo.
II.- La legitimidad democrática de Europa es incuestionable, a pesar del interés en erosionarla que tengan otros regímenes iliberales.
III.- Es necesario impulsar una mayor integración de la UE, que supere los enfoques nacionales para alcanzar un mayor peso en el mundo e impedir ser avasallada.
IV.- La causa de Ucrania es la de Europa y debemos movilizar nuestras capacidades económicas, políticas, diplomáticas e intelectuales en favor de una paz justa y duradera.
V.- Los valores de Europa deben ser salvaguardados, y su modelo de democracia social — basado en el Estado de Derecho, las libertades, el bienestar y la convivencia — protegido.
VI.- La UE debe desarrollar su autonomía estratégica ampliando sus capacidades frente a quienes la desprecian y superando su dependencia de otros países.
VII.- Europa ha de promover el multilateralismo y un orden internacional basado en reglas y en el respeto a la justicia y a los derechos humanos. Debe ser segura, capaz de valerse por sí misma frente a agresiones externas y de impulsar los avances científicos y técnicos propios al servicio de la ciudadanía.
VIII.- Es preciso generar un sentido de pertenencia europeo desde la educación y la pedagogía permanente, para pasar de saberse europeo a sentirse europeo.
IX.- La UE ha de ser capaz de integrar a diferentes generaciones, superar la visión polarizada e implicar a una juventud nacida europea que necesita emociones y valores con los que identificarse.
X.- Somos Europa. Defendamos a las personas y su diversidad frente a todo tipo de intolerancias y violencias.
Estas son algunas de las razones por las que vemos necesario hacer un llamamiento a las organizaciones de la sociedad civil y a toda la ciudadanía para movilizarse frente a los riesgos que se ciernen sobre la UE y nuestras democracias y reclamar que se acelere la construcción política de Europa, es decir, más Europa y lo que esta representa de avance civilizatorio.